Catequesis de la Santa Misa

Padre Alejandro Gonzalez

¿Qué celebramos en la Santa Misa?

En la Santa Misa celebramos el misterio más grande de nuestra fe: la entrega de Jesús por amor a nosotros. No es un recuerdo lejano; es su mismo sacrificio que se hace presente en el altar.

Por eso la Iglesia enseña que la Eucaristía es fuente y culmen de toda la vida cristiana. Todo nace de ella y todo camina hacia ella.

Cuando una familia participa en la Misa, no cumple solamente un deber: recibe alimento para la semana entera.

Las dos mesas: la Palabra y el Pan

La Misa tiene dos grandes partes que forman un solo acto de culto: la Liturgia de la Palabra y la Liturgia Eucarística.

En la primera, Dios nos habla. En la segunda, Dios se nos da. La Palabra prepara el corazón y la Eucaristía lo llena.

Enseñar esto a los niños les ayuda a entender por qué es tan importante escuchar con atención antes de acercarse al altar.

El valor de los gestos y del silencio

Ponerse de pie, sentarse, arrodillarse, inclinar la cabeza, hacer la Señal de la Cruz: cada gesto enseña algo al cuerpo y al alma.

Los niños aprenden primero con el cuerpo. Cuando hacen bien los gestos, poco a poco descubren su sentido.

El silencio también educa. Un breve silencio después de la Comunión vale más que muchas explicaciones.

Participar de verdad

Participar no significa estar ocupados haciendo cosas. Significa unir el corazón a lo que se celebra.

El niño participa cuando canta, cuando responde, cuando escucha, cuando reza en silencio y cuando ofrece su día.

Ayúdalo a llegar con una intención concreta: por un abuelo enfermo, por un amigo, por la paz en la familia.

La familia, primera catequesis

Los papás son los primeros catequistas. Lo que el niño ve en casa pesa más que lo que oye en cualquier salón.

Rezar juntos antes de dormir, dar gracias en la mesa y hablar de la Misa al volver a casa forma un corazón cristiano.

Este misal quiere ser una ayuda sencilla para ese camino que ya hacen todos los días.